Todo tiene un final pero para muchos empieza una nueva vida. Una nueva vida lejos del acero al rojo vivo y del alto riesgo de accidentes laborales. Quién sabe aún si todos o finalmente 91… Como una buena novela, hasta el último capítulo no se sabrá el desenlace a pesar de que todo parezca indicar una única resolución.
Estoy seguro de que, a pesar de lo anteriormente dicho y de que casi todos empezareis esta nueva vida cobrando menos pero sin tener que ir a diario al mismo puesto de trabajo, sin madrugones, ni trasnoches, a pesar de todo, queríais vuestros puestos de trabajo. A pesar incluso de lo que diga la gente que no ha entendido la postura tomada en asamblea y que incluso la ha tildado de obcecada y egoísta.
Sin formar parte de la plantilla, he vivido vuestra lucha muy de cerca. Como hijo de un trabajador de los más antiguos que actualmente quedan y empleado de una empresa proveedora a la que también afecta directamente toda esta situación es lo que me toca. Por todo ello, he seguido cada uno de los pasos de Edu (y cía.) desde la distancia y he sido participe también de vuestros movimientos en Gasteiz.
Me gustaría deciros que, incluso sin conseguir vuestro objetivo común, nos habéis dado una lección a todos. A pesar de las diferencias que seguro habría entre muchos por los roces cotidianos del trabajo, a pesar de las dificultades a las que se enfrentan muchos que ven un futuro incierto. A pesar de todo, os habéis comportado como una verdadera gran familia. Y prueba de ello es la sensibilidad que habéis despertado en muchos. Entre compañeros en situación similar de otras empresas de aquí y de fuera, del grupo Celsa y ajenas, de vuestro sector de actividad y de otros.
En mi opinión, el grupo Celsa va a perder su mayor activo, el capital humano. Aunque para la alta dirección todo se reduzca a los resultados de una cuenta de explotación y estén presionando hasta el final para que aceptéis unas condiciones abusivas aprovechando la coyuntura económica y gracias la cobertura del gobierno central, vosotros lejos de ceder al chantaje habéis luchado por la dignidad, vuestra y la de todos los trabajadores, demostrando valores que recuerdan a otras épocas de lucha obrera. Ojala viviésemos en un sistema en el que las personas contasen más que las cifras, donde el trabajador tuviera la oportunidad aportar más y no ser el primer eslabón prescindible de la cadena.
Por mi parte, solo queda mostrar mi apoyo y mi gratitud a todos los trabajadores y sus familias. Primero por mi padre y los compañeros que están en su misma situación porque a pesar de no ser la forma en la que se merecen que los retiren, habéis luchado por su dignidad y sus derechos. Pero también por los míos, por los de los que os han apoyado, e incluso por los que no lo han hecho.
Hoy habéis sido vosotros, mañana quién sabe a cuántos más nos tocará pasar por esto. Que nadie se desanime porque queda demostrado que la gente sencilla con un gran equipo detrás también puede lograr grandes retos y vuestra demostración de valores tiene que servirnos a todos para seguir adelante ahora que vienen mal dadas y siempre. Vosotros vais a llevar al equipo dentro para siempre. Yo tampoco lo voy a olvidar. Mucha fuerza, mucha suerte y muchas gracias.